Con estas medidas económicas y un tipo de cambio real alto crecen las chances de que suban las retenciones

Por el Cr. Gustavo Peretti

17-08-2019 – Si se tienen en cuenta las medidas que se impusieron en los últimos días en cuanto a incremento del gasto social, congelamiento del precio de las tarifas y disminución de recaudación del impuesto a las ganancias (por aumento de las deducciones personales para empleados en relación de dependencia y reducción de los anticipos para autónomos), además del establecimiento de alícuotas cero para la venta de algunos productos de la canasta de alimentos a consumidores finales, combinados con un tipo de cambio real alto; que gane quien gane las elecciones es muy posible  que continúen vigentes luego del plazo establecido que van a regir, ha traído aparejado la duda acerca de la manera en que se pueden financiar tales medidas.

De un análisis estructural de la economía, el único sector con capacidad de generar recursos genuinos en tales circunstancias es el agropecuario, de allí que en los entornos de ambos candidatos analizan la posibilidad de incrementar las retenciones para poder financiar medidas de este tipo.

Sería muy importante, que de ser así, sea acompañado a lo largo de su vigencia de un tipo de cambio real alto  y de un plan de mediano y largo plazo que contemple la reducción del tamaño del estado, la eliminación en forma gradual de los planes y asignaciones sociales y las reformas estructurales (laboral, previsional  y tributaria) que le permitan al país a crecer en función de la inserción en el mundo, una actividad económica genuina que genere más empleo y este sea el multiplicador del consumo a nivel interno, para luego eliminar definitivamente las retenciones.

El resultado de las PASO ha sido determinante en este cambio de dirección de las políticas públicas, introduciendo políticas de tinte Keynesiano, buscando sobre todo recuperar votos en el Gran Buenos Aires; la vuelta de las mismas no será fácil, las cuentas públicas no pueden generar déficit y su financiamiento no parece tener muchas alternativas habida cuenta la combinación de las medidas que se han llevado adelante, por lo menos a lo largo del próximo gobierno para poder encarar las reformas estructurales con recursos genuinos.

El peligro que se corre es que el gobierno (sea quien sea que esté al frente) no encare una reducción del estado y no realice las reformas necesarias, siendo a partir de ello muy difícil eliminarlas, lo cual va a significar un sesgo anti exportador muy importante y negativo para la recuperación económica de nuestro país.