Competitividad: la UIA hace foco en costos del “entorno”

El presidente de la UIA, Miguel Acevedo, reiteró ayer la preocupación del sector respecto de la alta carga impositiva argentina y se refirió además a gastos extras, como aquellos relativos a la seguridad, que se suman y le quitan rentabilidad a la actividad industrial y comercial

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo, participó ayer de un encuentro empresarial en la ciudad, como antesala del Coloquio Industrial que organizará la Unión Industrial de Córdoba (UIC), en agosto, y en un encuentro con la prensa se refirió a la coyuntura de ese sector.

En diálogo con Comercio y Justicia, mencionó los “costos del entorno” que le restan competitividad a la industria.
“Muchas de las pequeñas y medianas empresas, al igual que las grandes, dentro de sus compañías o industrias son competitivas, es decir, tienen muy buena tecnología, maquinaria de punta, procesos productivos ajustados, todo eso es lo que nosotros llamamos competitividad, pero cuando se sale de ahí, en el entorno, los costos que tenemos que afrontar son altísimos. Por ejemplo, en materia de seguridad, a veces tenemos que trasladar las cargas con un auto de seguridad por detrás, todo eso genera un mayor gasto que resta a la competitividad de la empresa, y no hablamos sólo de la industria sino también del comercio y el transporte. Estamos todos en el mismo tema. Tenemos que trabajar en conjunto para lograr bajar esos gastos”, refirió.

En cuanto a lo impositivo, indicó que todavía está pendiente una nueva ley que sea “más equitativa”. Sé que el Presidente (Mauricio Macri) lo habló con el Gobernador (Juan Schiaretti), pero todavía no hay nada. Hace falta una nueva ley de impuestos, no sólo para las empresas sino también para las personas. Hay algunos regresivos, como el impuesto al cheque, que tienen que solucionarse”, expresó.

Consultado respecto de las opciones que ven posibles considerando el déficit y el gasto fiscal que tiene el Estado, Acevedo aseguró que “hay que enfocarse en lo posible. Los impuestos regresivos son los que hay que sacar, o cambiar, o hacer que sean tomados a cuenta de Ganancias, por ejemplo. No hay que agregar impuestos a las inversiones. Por ejemplo, el tema de que las empresas no puedan hacer ajustes por inflación en sus balances hace que las inversiones de capital sean penadas y favorezcan la toma de capital ajeno a un costo enorme. Todas esas cosas hacen que no se invierta. La producción está, las fábricas están y están haciendo un enorme esfuerzo esperando que el consumo ‘levante”.

Respecto de éste, se mostró esperanzado y consideró que la baja de la inflación va a motorizar el consumo. “Si logramos bajar la inflación y tener un peso más fuerte va a crecer un poco el consumo. Si crece el consumo y la producción sigue creciendo, aunque sea a tasas bajas, vamos a tener un mejor fin de año”, dijo, y agregó: “Para mí es fundamental bajar la inflación a un dígito. Soy optimista porque creo que la tendencia indica que se va hacia eso”.

Y destacó el dirigente fabril: “Los precios van a bajar. No pueden subir eternamente porque la gente no compra y si la gente no compra hay que acomodarse”. En el mismo sentido, relató que se sintió impresionado por el resultado que obtuvo el Banco Provincia en Buenos Aires al aplicar una política de descuentos de hasta 50% en las compras de sus clientes. “La gente hacía cola para comprar, lo que demuestra que la necesidad de consumo está pero no se concreta porque los precios son altos; hay que bajarlos. Por eso, yo creo que con una inflación más baja, la referencia de los precios va a ser más correcta y eso va a incrementar el consumo”, dijo.

En cuanto a la coyuntura que atraviesa el sector industrial, Acevedo mencionó que la actividad está comenzando a recuperarse. En algunos sectores se ve más que en otros, como por ejemplo la construcción y las automotrices, que empezaron a repuntar.

Vale recordar que la semana pasada la UIA informó que, luego de la caída de abril, la producción fabril registró en mayo un aumento interanual de 2,2 por ciento, impulsada principalmente por los sectores automotor, de minerales no metálicos y de los alimentos y bebidas.

Pese a ello, Acevedo reiteró que siguen preocupados por la “industria del juicio”, el alto ausentismo en las empresas y la demora de una ley impositiva posible y equilibrada.

Fuente: Comercio y Justicia