Cavallo: qué dice la Historia Económica sobre la crisis que estamos viviendo

¿Anticipa el exministro de Economía un regreso de la hiperinflación? Las sugerencias que le hace al gobierno de Alberto Fernández.

28-07-2020 – El exministro de Economía, Domingo Felipe Cavallo, considera que la crisis económica actual se asemeja más a la de fines de los ’80 que a la de 2001.

«Para interpretar bien lo que está ocurriendo hay que observar la realidad y tener presente la historia, que nos aporta elementos de juicio para entender lo que está pasando y evaluar las posibilidades para el futuro», dijo recientemente en una conferencia que dio vía Zoom para el Centro de Estudios Económicos Argentina XXI y que luego publicó en su sitio web.

Asegura que hay analistas que, con argumentos, tratan de emparentar la actual crisis con la de 2002 y 2002. «Yo sostengo que es absolutamente distinta, y que se parece mucho a las crisis que se observaron en la década del ’80 y en particular a la de 1988, cuando entró a tener dificultades el Plan Austral», afirmó.

Para Cavallo la de principios de este siglo fue una crisis por depresión económica, una recesión que había comenzado en el ’98 y que se había agravado por la deflación de precios. Aquella crisis, asegura, ocurrió por la combinación de dos fenómenos, un shock de deterioro de los términos de intercambio de los productos de exportación de la Argentina, junto con una situación fiscal endeble, sobre todo por las provincias que habían financiado sus déficits en el sistema bancario a tasas de interés flotantes que se volvieron muy altas.

«En ese contexto se combinó una crisis económica de recesión con una crisis financiera que se desató en 2001 y hacía muy difícil la solución, porque no había posibilidades de devaluar la moneda y neutralizar la deflación. La devaluación habría agravado la crisis financiera, dado que había muchas obligaciones en dólares. La crisis de 2001 se agravó en 2002 cuando se abandonó la convertibilidad y se pesificó, lo que provocó una devaluación tremenda y un default», insistió el exministro de Carlos Menem y Fernando De la Rua.

«Luego, como siempre ocurre, hubo un rebote pero sobre todo lo que permitió la salida fue que se recuperaron los precios de los productos de exportación, el precio de la soja llegó a US$600 y se revirtió esa situación», continuó.

«La crisis actual es completamente diferente. No venimos de una recesión con deflación sino de prácticamente ocho años de estanflación, es decir períodos de recesión con pequeñas recuperaciones para entrar nuevamente en recesión, y permanentemente con una inflación cada vez más alta», prosiguió el economista en su análisis, y advirtió que «la estanflación es una enfermedad de la economía mucho más difícil de corregir que la hiperinflación».

Además, indicó que hay ahora «cuellos de botella» que en 2001 no existían, como las pocas inversiones de los últimos años en infraestructura y energía. Mencionó que las inversiones realizadas en los ’90 fueron «inteligentes», pensadas para empresas que promovían el capital productivo en lugar de que sol ganaran empresas constructoras.

«Y por supuesto es un país sin ahorros, porque la gente que ahorró lo hizo en el exterior o lo hizo en dólares y lo tiene en cajas de seguridad, comparado con la enorme cantidad de ahorros que había en el sistema en 2001″, cuando existían también los fondos de pensiones que son ahorros acumulados, dijo Cavallo.

En 1988, después de que se deterioró el Plan Austral y comenzó la inflación, Cavallo considera que si había una situación parecida a la actual porque había habido estanflación desde el Rodrigazo en 1975 y la economía estaba llena de intervenciones del Estado y los mercados se manejaban con distorsiones que venían de décadas y no solo del gobierno de Raúl Alfonsín.

Cavallo asegura que en muchos aspectos la economía actual se asemeja a aquella: «Estamos frente a una economía muy mal organizada, el sector público no tiene planes claros y ni siquiera se trabaja con un Presupuesto. Los equilibrios fundamentales de naturaleza presupuestaria y un manejo de la política monetaria es totalmente inexistente, por eso la inflación que estamos sufriendo hace tantos años».

El exministro apunta que el sector privado venía muy trabado por intervenciones del Estado, regulaciones inadecuadas e impuestos distorsivos, y ahora está más trabado por las medidas que el Gobierno se vio obligado a tomar por la pandemia.

«En este sentido la crisis actual se parece mucho más a aquella del ’88 que a la del 2001, cuando la economía venía de estar bien organizada, e sector público se había reducido en tamaño pero era muy eficaz. Y se habían podido llevar adelante inversiones muy inteligentes que habían ampliado la capacidad productiva y el mercado funcionaba sin intervenciones por casuística ni de manera discrecional», sentenció.

Cavallo: ¿vuelve «la hiper»?

¿Espera Domingo Cavallo que ocurra un fenómeno hiperinflacionario?

A raíz de las actuales condiciones económicas de la Argentina, que derivan de la recesión iniciada durante el gobierno de Mauricio Macri y de la pandemia de Covid-19, haya analistas económicos que pronostican un regreso de la hiperinflación al nivel de los ’80.

Cavallo, por el contrario, no cree que esto pueda ocurrir al menos en el corto plazo: «No estamos a las puertas de una hiperinflación, yo creo por la experiencia histórica que las hiperinflaciones se dan cuando hay grandes distorsiones y gran emisión monetaria pero también hay pérdida total del poder político, que no tiene recursos de ninguna naturaleza para controlar la situación».

El economista sostiene que de no haberse eliminado todo el equipo económico del gobierno de Raúl Alfonsín en el ’89, tampoco hubiese despegado como lo hizo la inflación, ya que fue una señal política contundente.

«No creo, a menos que se produzca un enfrentamiento dentro del gobierno de Alberto Fernández, pueda haber una situación de descontrol total y una hiperinflación en los próximos meses», adelantó.

El pronóstico del padre de la convertibilidad en la Argentina es que continuará el ciclo de estanflación pero con una aceleración por la alta inflación.

Sin embargo, revisando lo ocurrido en la historia local e internacional manifestó que se puede encontrar una salida a este tipo de ciclos. Recordó que Estados Unidos salió de la estanflación en los ’80 subiendo las tasas de interés y bajando los impuestos, creando así una condición más propicia para la inversión.

«Por eso sostengo que para salir de la estanflación se necesita una política monetaria restrictiva y una política fiscal expansiva desde el lado de la eliminación de impuestos distorsivos y la apertura de oportunidades de inversión», recomendó. «Eso requiere que haya financiamiento no monetario para financiar el déficit fiscal por reducción de impuestos. Ese financiamiento tiene que ser a tasas muy moderadas para no generar un problema de deuda», advirtió el economista.

Para Cavallo, también es fundamental y necesario crear un «clima de confianza» para que quienes tienen ahorros se decidan a volcarlos al capital productivo dentro del país.

Cómo ve Cavallo al gobierno de Alberto Fernández

Domingo Felipe Cavallo asegura que el gobierno de Fernández va en dirección contraria a la salida de la estanflación con inflación alta.

Si bien reconoce que la solidez de la política actual es lo que permite eliminar en el corto plazo el escenario de hiperinflación, Cavallo le reprocha a Alberto Fernández que va en la dirección contraria a la que él cree que se debería ir para terminar con el ciclo de estanflación con inflación cada vez más alta.

Al plantear si el Gobierno está yendo por el camino correcto para que, una vez que las restricciones necesarias para combatir la pandemia sean eliminadas y se vuelva a la normalidad, la economía tenga un rebote, el analista consideró que no, y que todo lo que el gobierno está haciendo en materia de decisiones económicas para manejar la economía va en la dirección opuesta.

Afirmó que el Gobierno desalienta la inversión privada mediante impuestos distorsivos y medidas como el intento de expropiación de Vicentin. «Avanzaron en mecanismos que no contemplan ni la Ley de Quiebras ni la Ley argentina en general. Tuvo el efecto de poner en duda la vigencia de una institución como la convocatoria de acreedores que tendría que ser ampliamente utilizada en los próximos años para reestructurar los pasivos de las empresas que van a quedar muy golpeadas por la crisis y la pandemia», reflexionó.

Otros «síntomas» de que se está yendo por la dirección equivocada para crear la confianza que él cree que necesita el mercado fueron los proyectos de Ley para eliminar las Sociedades por Acciones Simplificadas o SAS, así como la de Teletrabajo.

«En todos los rubros se ve mayor intervención casuística del Estado», insistió Cavallo, y mencionó también que cuando Alberto Fernández hace «timidos» intentos de acercarse al empresariado, le fue reprochado tanto desde el lado más duro de su partido como por la propia vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

En ese marco, Cavallo reiteró su pronóstico de estanflación con inflación cada vez más alta y sentenció: «Yo no soy muy optimista pero ojalá me equivoque y las cosas sean diferentes.

Fuente: iProfesional