Carlos Melconian: “Alberto Fernández va a dar 500 vueltas y terminará yendo al FMI”

Para el economista, el Gobierno está en un período de transición mientras negocia con los bonistas y ajusta el dólar. Piensa que la clave será ver cuánto dinero le presta el organismo para refinanciar la deuda y qué reformas se compromete a llevar adelante.

28-06-2020 – Tras lo de Vicentin, Lan y el anuncio del viernes de más cuarentena: si un cliente viene y le plantea que está entre achicar la empresa o aguantar, ¿usted qué le diría?

-Me desborda la personalidad y mi forma de ser. En el peor escenario, aguantar. Soy un hombre que confía en la sabiduría de la sociedad para poner límites al avasallamiento.

-¿Pero lo de Vicentin y Lan no es un riesgo para el resto de las empresas?

-De acuerdo a la filosofía que pregonaron integrantes de este gobierno, sí. Pero la reacción de un juez, de la sociedad y el signo de interrogación sobre el proyecto que pusieron diputados santafesinos y cordobeses, me hace ser optimista de que esto no volverá a suceder.

– El Presidente dijo el viernes que la economía se recuperará, que hay tiempo. ¿Será así?

-Divido la respuesta del Presidente en dos. Primero, le doy la derecha porque está bien y es sano generar optimismo. Segundo, rezo como Kristalina Georgieva, la titular del FMI, para que el Presidente tenga un buen diagnóstico. No confío en sus colaboradores. Muchos dicen “emitimos y no hay inflación”, “la economía ya está en un piso”, “el FMI nos dio la razón”. Los veo y digo: “El Presidente está mal asesorado”. Si Fernández dijo “salimos”, pienso en el político y es entendible que lo diga. Por otro lado, rezo como Georgieva. Esperemos que tenga un diagnóstico alternativo.

– Cuando comenzó la cuarentena, usted mostró un apoyo rotundo al Presidente y a las medidas económicas que cabrían tomarse. No era momento para tibios deslizó. ¿Cien después, dónde estamos parados?

-Mi apoyo a full a la cuarentena en aquel momento tenía que ver con ganar tiempo y camas cuando los mejores sistemas sanitarios de Europa eran desbordados por una demanda masiva. La decisión del Gobierno jugó a favor en ese sentido y por eso la cuarentena al inicio fue distinta a la del día 100. Hoy aprendimos que las restricciones deben ser acompañadas con prácticas que aparentemente no se hicieron en este tiempo y no son mi especialidad, como los testeos y los rastreos, algo que ya estaba escrito. Es cierto que en el mundo todavía no se sabe bien qué genera el virus, por qué, los niveles de inmunidad, los rebrotes. En aquel momento, en mi ignorancia, dije “bueno, la cuarentena dura es lo recomendable”….

– Pero…

-También juega la parte económica. Y en esto sí era más consciente. La cuarentena generaba un conflicto al consumo, al sector real y financiero que debía ser atendido porque todos los países han sufrido, más allá si aplicaron cuarentena dura o blanda. Ahora, ¿con qué podía financiarse sin un mercado de capital local y con el externo interrumpido? No tenemos fondos anticíclicos y la emisión genera temores. Ahí yo dije tripa-corazón, arremangarse y emitir porque si no habrá un problema más severo. Después aparecieron los problemas operativos. Fíjese con qué la Argentina empezó´, con qué los bancos iban a dar créditos blandos y terminó con dos programas: el IFE y el ATP.

– Que encima se van achicando. En definitiva, el déficit fiscal que tendrán países vecinos serán mayores al de Argentina. ¿Esto es porque hay menos margen?

-Si las políticas son excesivas o no, es algo que se sabrá cuando veamos si ayudaron a solucionar los problemas. Por otro lado, es verdad que los déficits fiscales de los vecinos serán más conflictivos que los de Argentina, al menos por el momento. Argentina da un promedio mínimo de déficit de 6% y el resto llega a 9%, 10% o más. Pero acá no hay que mirar el déficit fiscal. ¿El déficit de 10% es un problema para un país que consigue financiar el agujero con plata prestada al 2% anual? ¿es eso un problema mayor al de un país con un déficit más chico y que tiene que emitir porque no le prestan? Diría, es mucho más problemático ese para este último.

– Si la inflación este año es más baja que la de 2019, ¿se podrá concluir que empezó un camino desinflacionario?

-La tasa de inflación de este año no se podrá considerar como el cambio a un nuevo régimen de inflación. Será en todo caso una estadística influenciada por el 15% de inflación acumulada del primer semestre. La tasa futura dependerá de cuántos de pesos se absorban, la devaluación y el grado de aceptación de los pesos emitidos. Más importante que la inflación 2020, será la tasa de inflación anualizada del cuarto trimestre para percibir si estamos en un salto de régimen inflacionario, que es altamente probable.

– ¿Puede haber un descontrol con la inflación?

-Mucha gente creyó que Argentina iba a la híper. Y eso no era así. La emisión puede llegar al 100% y eso compensará la caída de liquidez del programa picapiedra de Macri. A lo sumo, eso nos colocará en un nivel de liquidez en relación al PBI que nos obligue en los próximos meses a estar más atentos a la cantidad de dinero. Un problema tremendo de mediano plazo son los pasivos monetarios del BCRA. Se avanza hacia un deterioro espectacular del balance del Banco Central.

– ¿Arrancó o no arrancó este gobierno en materia económica?

La pandemia truncó los planes del Gobierno. Pero tengamos en claro que el Gobierno arrancó con un plan peronista puro, mediocre y modesto. Un cepo, pasar el reperfilamiento de Macri a una reestructuración, la compra de dólares por parte del Banco Central para bajar la tasa de interés, cerrar el agujero fiscal con retenciones, Bienes Personales y un interrogante sobre el sistema previsional. Venía todo atado con alambre.

– ¿Menem de 1989?

-… aquel gobierno arrancó con un grado de improvisación fenomenal. Fueron a buscar un programa y un gabinete económico a una compañía exitosa. Aún así, Menem empezó con un típico programa de estabilización y terminó en el Bonex justamente por el balance del Banco Central. El año 1990 fue de transición pero aún sí hubo un cambio de régimen en la organización de la economía que requirió luego un programa macroeconómico integral como la convertibilidad. Nada de esto estaba pensado el 8 de julio de 1989. Del pragmatismo político, salió la década del 90. Hoy estamos a años luz de aquello.

– ¿Cómo ve el dólar? ¿Ve un desdoblamiento posible?

-Después de que mayo terminó con una serie de medidas, en junio el Banco Central recuperó algo de oxígeno en materia cambiaria. Sin embargo, el Gobierno tiene un problema con el dólar, la brecha y el régimen cambiario. En 70 años de historia de regímenes cambiarios que hemos estudiado, puedo decirle que el dólar es la fiebre de una realidad macro oculta. Y el dólar arriba de $ 100 en el contado con liqui, mep o blue, muestra eso. El control de cambios no evita que se pierdan reservas ni que haya traspaso a los precios de la economía, si hay desequilibrios macroeconómicos. ¿Hacia dónde vamos con esto? No creo que el Gobierno vaya a un programa económico serio. Desde ya le digo lo que Argentina va a hacer: aguantar hasta llegar al FMI.

-¿Y mientras tanto?

-Acelerar el crawling peg, o el deslizamiento del dólar. Fernández debe evitar que se instale una expectativa que el tipo de cambio se vaya a mover bruscamente. El dólar $ 73 no es un mal nivel, pero tiene que aprovechar recupere terreno con esta inflación más baja.

-¿Quiere decir entonces que Fernández tiene una especie de oportunidad en estos meses?

-No lo llamaría oportunidad. Así como el Gobierno tiene que ir cerrando la crisis sanitaria, recuperar iniciativa política, mirar cómo allana el camino fiscal, cómo absorbe los pesos, cierra con los bonistas, digamos que también tiene que ir deslizando el dólar. Esta es la tarea que debe hacer hasta llegar al FMI. A Alberto Fernández no le queda otra que aguantar hasta llegar al FMI. Va a dar 500 vueltas y terminará yendo al Fondo.

– ¿Y cuando llegue, qué dirá?

-Dos cosas. Primero, el FMI viene en una actitud de sostenimiento de la Argentina.

– El FMI siempre es pro autoridades

-Es verdad, el FMI no quiere inmiscuirse en política y en el caso de Argentina en particular no quiere quedar como que le soltó la mano como en 2001. Pero el Fondo está con una actitud puertas afuera y otra puertas adentro. Sobre esto último, hay que tener en cuenta que entre 2021 y 2024 debe recuperar US$ 50.000 millones de los que le prestó a Argentina. Su staff sabe que un superávit de más de 3% la Argentina no va a tener. También sabe que un crecimiento mayor de 2% no habrá en el país. El FMI ve todo esto y dice “bueno, hace falta una quita de la deuda privada para la Argentina”. Guzmán la vio y se tiró a la pileta. “El FMI nos apoya”, dijo. Pero ojo porque el protocolo del FMI en un momento se termina.

-“Rezo para lo mejor, me preparo para lo peor”, dijo Kristalina.

-No me da ninguna tranquilidad Kristalina. Espero que en las conversaciones con el Presidente y el ministro de Economía, sea más precisa. Pero más importante que eso del ‘rezo’, fue lo que dijo sobre que respaldará un programa de reformas y que el FMI pueda decir finalmente acá está el programa que pueda sacar a la Argentina. Es muy importante. Además, también dijo que “no somos parte de esta negociación y no lo seremos”. El FMI entra lentamente en que “la próxima parada de Argentina es acá y nosotros vamos a tener una actitud menos protocolar”.

– Vamos al FMI, ¿con o sin default?

-Mejor ir decorosamente. La clave es cuánta plata nos prestan para pagar los vencimientos de 2021 a 2024. Fíjese que el FMI le dio a 94 países US$ 24.000 millones en esta crisis y a uno solo US$ 57.000 millones. Entonces iremos a una negociación. Habrá metas cuantitativas y cualitativas, el organismo pedirá por supuesto una transición hasta llegar al superávit, rigurosidad monetaria para bajar la inflación, determinado régimen monetario-cambiario que vaya desarmando las restricciones en el mercado de cambios. Es el bread and butter del FMI. Y reformas, por supuesto.

– ¿La deuda cómo terminará?

-Si la resolución de la deuda queda en manos de lo que dice un paper de Columbia, la Argentina va al default. Pero tengo entendido que el Presidente involucró a otros actores en la negociación y se está cerca de cerrar.

Aquel día cuando casi fue ministro de Macri

Fue hace casi dos años. Mauricio Macri, en medio de una turbulencia cambiaria que había llevado el dólar de $ 32 a $ 40 en apenas dos días, estuvo cerca de dar un giro brusco en la conducción de su política económica. O al menos fueron varias personas cercanas a él a verlo a Olivos con la idea. Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal querían que Carlos Melconian fuera el ministro de Economía y reemplazara a Nicolás Dujovne. El Presidente finalmente respaldó a este último. Melconian había ocupado el cargo de titular del Banco Nación y se alejó por diferencias con Marcos Peña. Aquel fin de semana vio a Macri.

– Con el diario del lunes, ¿qué piensa que hubiera cambiado ahí, a un año de las presidenciales de 2019?

Pasó el tiempo y hay cosas de fondo que percibo son incambiables. Tienen que ver con las personas y el momento histórico. Pero está claro que un cambio de gabinete económico y político en ese momento, y un cambio de la política económica por algo más autóctono en lugar de lo que había planteado el Fondo Monetario y plantearía después, hubiera generado un cambio.

Para Melconian un tema clave fue el dólar. “Ahí había que cambiar el régimen cambiario. Pensar que la Argentina es un país que terminó el cepo en 2015. Llegó un equipo económico que puso un tipo de cambio libre, antes de regularizar los precios relativos de los servicios y sin tener en cuenta la mente dolarizadora de la gente. Vivimos en un país bimonetario. ¿Mediados de 2018? Ya el daño se había hecho en 2015 cuando se dejó flotar de una, pero un cambio de régimen cambiario creo que hubiera servido si bien significaba retroceder en lo avanzado”. Luego vino una historia de bandas cambiarias, el plan que Melconian bautizó como picapiedra, la intervención tardía del FMI y, finalmente, el cepo ya después del resultado de las PASO.

Sobre Martín Guzmán, ministro de Economía, Melconian habla poco. “Cuando dice que el Gobierno tiene legitimidad de la sociedad y el respaldo de economistas prominentes del mundo es un disparate. ¿De qué economistas prominentes habla?”.

Melconian presta atención a lo que está sucediendo en la economía mundial con las medidas que están tomando por la pandemia. Una globalización que se va cerrando cada vez más y países que van tomando actitudes más proteccionistas.

– ¿El mundo le puede dar alguna oportunidad al país?

Argentina tiene una muy buena oferta de productos. Sin embargo la suerte de Argentina se la dará su clase política y sus habitantes.

Al toque

Un líder: Quien saque a la Argentina de su actual postración y una a todos los argentinos.

Un prócer: Carlos Pellegrini, Domingo Sarmiento y Juan Bautista Alberdi.

Un proyecto Ser parte de un grupo de personas que ayuden a recuperar el lugar que le corresponde a la Argentina.

Un sueño Que el país ocupe el lugar que se merece en el mundo.

Un recuerdo El antes y el después que significó mi paso por el Banco Nación. Su gente es como mi familia.

Bebida Vino tinto y mate.

Un libro que está leyendo actualmente Dos, “Capitalismo progresista”, de Joseph Stiglitz y “Capital e Ideología” de Thomas Piketty.

Persona que admira Las tres que mencioné.

Un placer Un asado con familia y un asado con mis amigos.

Una película “Misisipi en llamas».

Una serie “El Zorro”.

Un lugar Mi casa de Buenos Aires, y la de Uruguay.

Fuente: Ezequiel Burgo –  Clarín