Cambios en precios relativos: cuándo hay distorsión y cuándo no

Por Juan Carlos de Pablo - Economista

12-07-2020 – A mediados del siglo XX, Raúl Prebisch y Hans Wolfgang Singer plantearon las implicancias que para la política económica de países como la Argentina tenía el hecho de que cada vez se necesitaba exportar más kilos de trigo para importar determinada cantidad de acero. El denominado deterioro de los términos del intercambio. Muchos años después, William Jack Baumol analizó la evolución de los precios relativos de las mercaderías y los servicios. Como en ambos casos se trata de cuestiones empíricas, cabe preguntar: ¿qué está ocurriendo con esto y qué cabe esperar, a raíz del coronavirus?

Al respecto conversé con el irlandés Robert Torrens (1780-1864), militar de profesión como Enrico Barone, quien en 1908 describió cómo debía operar el ministro de la producción en un estado colectivista. Luego de su retiro fue propietario de un diario, miembro del Parlamento y promotor de programas de colonización en Australia. Además de miembro fundador del Political Economy Club.

-Desde el punto de vista del calendario usted tuvo mala suerte, porque fue contemporáneo de David Ricardo, que es más o menos como ser compañero de estudios de Paul Anthony Samuelson o reemplazante de Leo Messi. Antonio Salieri no era mal músico, pero era difícil brillar viviendo al mismo tiempo que Wolfgang Amadeus Mozart.

-Cierto. Bernard Alexander Corry me ubica debajo de Ricardo, Nassau William Senior o John Stuart Mill, pero a la misma altura o por encima de James Mill o John Ramsay Mc Culloch. A comienzos del siglo XX Edwin Robert Anderson Seligman me rescató del olvido.

-¿Cuál fue su aporte?

-En 1815 publiqué Un ensayo sobre el comercio exterior de granos , donde aparece una clara exposición del principio de la ventaja comparativa, y de la ley de los rendimientos marginales decrecientes, que Ricardo desarrolló en sus Principios de economía política y tributación que publicó en 1817. Estas cuestiones estaban «en el aire», así que deberíamos hablar de descubrimientos simultáneos. Además, fui pionero en sugerir que una tarifa a la importación podía mejorar los términos del intercambio, cuestión incluida en El presupuesto: sobre la política comercial y colonial , que publiqué en 1840.

-El deterioro de los términos del intercambio ocupa un lugar central en la denominada tesis Prebisch-Singer.

-Un par de aclaraciones. En su trabajo publicado en 1949 Prebisch reproduce las estimaciones que había realizado Singer, pero conocía el deterioro de los términos del intercambio por su experiencia como asesor durante la década de 1920 y como funcionario público durante la de 1930. John Spraos revisó las críticas que se le hicieron a las estimaciones, concluyendo que Prebisch y Singer pueden haber exagerado, pero no estaban equivocados. Pero como se trata de una cuestión empírica, su validez tiene que ser revisada. En la Argentina es probable que, gracias a la soja, la tendencia se haya revertido.

-Prebisch aparece como el padre intelectual de todas las barbaridades que se cometieron en materia de sustitución de importaciones.

-El trabajo de 1949, escrito al calor de la Gran Crisis y de un par de guerras mundiales, es un llamado a la prudencia, para no desmantelar la industrialización forzada por las circunstancias. Pero, como ocurre con frecuencia, la aplicación práctica exageró. A mediados de la década de 1970 la Argentina exportaba camiones, pero no trigo. A John Maynard Keynes le ocurre lo mismo: la de barbaridades que se sugieren en su nombre?

-Los términos del intercambio son un ejemplo de precios relativos. Baumol identificó otro caso, derivado del hecho de que el cambio tecnológico es más fácil de introducir en la producción de mercaderías que en la de servicios.

-Así es. La ejecución de la Quinta Sinfonía de Beethoven requiere hoy la misma cantidad de músicos que cuando se estrenó, pero el jabón se produce de manera muy distinta a cómo se lo fabricaba cuando vivía el genial sordo. Por lo cual cabe esperar que el precio relativo de las mercaderías se deteriore con respecto al de los servicios. Ningún bien es pura mercadería o puro servicio, pero la composición es diferente en el caso de las medias lunas que en el de la salud o la educación.

-Ya que estamos hablando de cambios en los precios relativos, ¿cuándo reflejan realidades y cuando distorsiones?

-Buen punto. Cuando sube el precio del tomate con respecto al del resto de los bienes porque se quemó la mitad de la cosecha, como cuando baja el precio relativo de las computadoras porque el nuevo modelo es mejor que el anterior, no existe distorsión. Porque el cambio en los precios relativos envía la «señal» correcta. En el primer caso, el aumento del precio ajusta la cantidad demandada a la menor oferta, mientras que en el segundo lo ajusta a la mayor disponibilidad.

-¿Cuándo se produce una distorsión?

-Cuando el cambio de precios relativos deriva exclusivamente de una intervención estatal. Congelar las tarifas de electricidad en un país que padece inflación, aumenta la cantidad demandada y disminuye la cantidad ofrecida, un desequilibrio que genera subsidios, cortes del fluido, o ambas cosas.

-Apliquemos todo esto a la actualidad.

-Volvamos a Baumol. Como digo, estamos delante de afirmaciones empíricas. Parecería que, en el corto plazo al menos, el cambio tecnológico se está produciendo con mayor fuerza en servicios que en mercaderías. Me explico: las fábricas operan hoy con las mismas máquinas y, seguramente, con los mismos procedimientos que los utilizados hasta hace pocos meses. Pero tanto en el plano familiar como en el profesional y el empresario, otras áreas han sufrido modificaciones profundas.

-¿Ejemplos?

-El denominado teletrabajo, en cualquiera de sus manifestaciones. Las reuniones intraempresa no son hoy presenciales sino remotas; el proceso de digitalización, con el cual las firmas procesan la documentación, se ha acelerado; en el plano educativo, las clases virtuales no son tan buenas como las presenciales, pero son mucho mejores que nada.

-Usted también mencionó el plano familiar.

-Me refiero, particularmente, a cómo se está modificando la forma en que se compran los bienes. Producto de las circunstancias, estamos encontrando que se puede adquirir una notable cantidad de productos. Y ahora que nos hemos familiarizado, probablemente este cambio de hábito haya llegado para quedarse, al menos de manera parcial. ¿Qué significa esto? Que los comercios que solo funcionan a partir de la concurrencia física de los clientes hoy sufren por la cuarentena, pero superada esta emergencia difícilmente puedan recuperar su anterior nivel de ventas, a menos que ellos también diseñen mecanismos para vender de manera remota.

-Don Robert, muchas gracias.

Fuente: La Nación