Bienvenidos, otra vez, a la isla cordobesa

La confianza en octubre hoy es mayor que ayer en el schiarettismo. La decisión de redoblar la apuesta ya está en marcha.

12-08-2019 – Córdoba volvió a su vieja costumbre de votar en sentido contrario al resto del país.

Junto a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que es el lugar en el mundo del macrismo, esta es la única provincia del mapa argentino que hoy sigue pintada de amarillo.

Fue un territorio predecible y estable para el macrismo desde el momento mismo del surgimiento de Cambiemos, y también fue el distrito que hizo presidente a Mauricio Macri en 2015, con una diferencia a su favor de casi un millón de votos.

Macri retribuyó a la provincia con una valorada normalización institucional, la reapertura del crédito externo, la resolución del viejo conflicto por la Caja de Jubilaciones y una cercanía inédita como presidente.

Fue recíproco ese vínculo y ayer Juntos por el Cambio volvió a obtener en esta provincia el mayor porcentaje de votos del país: 48 por ciento. En la ciudad de Buenos Aires logró el 44 por ciento en el tramo presidencial.

El resultado en Córdoba fue muy similar al que esperaban los macristas: obtuvieron acá una diferencia de 18 puntos sobre Alberto Fernández, contra una expectativa de 20.

Hoy, como tantas veces en la historia, los cordobeses habitamos una isla. Tal vez el primero que logró interpretar este dato de la realidad fue el gobernador Juan Schiaretti.

La decisión de mantenerse prescindente en la elección presidencial tiene más sentido tras este resultado, que indica que la provincia donde este gobernador peronista fue reelegido hace tres meses con el récord del 57 por ciento de los votos, ayer volvió a elegir al presidente que fue vencido por el peronismo en todas las demás provincias. Parece un sinsentido, pero es Córdoba.

Ayer no sólo quedó en pie la alianza de Córdoba con Macri. Nada indica que se haya dado por superado el viejo recelo con el kirchnerismo, aunque está muy claro que los viajes de Alberto Fernández a Córdoba, su pedido de disculpas públicas por los errores del pasado y su decisión de que Cristina Fernández no pisara esta provincia durante la campaña fueron decisiones muy acertadas, a la luz de los resultados.

El Frente de Todos estuvo muy cerca de su mejor elección en Córdoba, que fue en 2011, cuando Cristina Fernández obtuvo el 54% de los votos y el peronismo cordobés terminó bajando su boleta corta de diputados, tras un resultado muy precario en las Paso.

Roberto Lavagna, que en 2007 ganó en Córdoba como candidato a presidente, obtuvo menos de lo que el sentido común preanunciaba: no llegó a ocho puntos. La disputa por esos votos será feroz, tanto en esta provincia como en el resto del país.

En ese contexto, Hacemos por Córdoba logró salvar la ropa con su boleta corta.

Frente a cálculos preelectorales que oscilaban entre el 10 y el 12 por ciento de los votos, logró ayer 16,75 por ciento: si puede retener ese caudal de votos en la primera vuelta de octubre, el schiarettismo logrará renovar las dos bancas que pone en juego y sentar en Diputados a Carlos Gutiérrez y a Claudia Martínez.

Ese era el objetivo de máxima del peronismo cordobés, aunque luego moderó sus expectativas por la fuerza de las encuestas, que ayer volvieron a fallar.

El resultado fue una verdadera sorpresa en el Centro Cívico, que pudo poner a prueba el poderío de su aparato partidario y la fidelidad de sus intendentes para militar la boleta corta.

Esos votos provinieron de personas que mayoritariamente eligieron a Mauricio Macri como presidente, aunque el corte de boleta de los votantes de Alberto Fernández también fue importante.

Conservar ese bloque de cinco diputados nacionales hoy es más vital que nunca para Schiaretti: esa será su principal –y casi única– fortaleza ante la probabilidad enorme de que el kirchnerismo vuelva a la Casa Rosada.

Anudar alianzas con los otros cinco mandatarios peronistas que fueron con boleta corta de legisladores y consolidar una nueva liga de gobernadores son prioridades absolutas desde hoy, cuando Córdoba ya volvió a ser una isla.

La confianza en octubre hoy es mayor que ayer en el schiarettismo. La decisión de redoblar la apuesta ya está en marcha.

Fuente: Virginia Guevara – La Voz del Interior