¿Argentinos ilustres o animales? ¿Qué importa de los billetes?

Por Juan Carlos de Pablo - Economista

05-01-2020 – Las nuevas autoridades del Banco Central anunciaron la emisión de billetes de $2000 y $5000, y también dijeron que se volverá a la tradición de incluir rostros de personas ilustres (dejando de lado los animales) en el anverso de los billetes. Se trata de dos decisiones de naturaleza diferente. ¿Por qué se las adoptó y cuáles serán sus consecuencias prácticas?

Al respecto, consulté al inglés Isaac Newton (1643-1727), autor de Principia mathematica, obra que describe la ley de la gravitación universal, y quien estableció las bases de la mecánica clásica. Compartió con Gottfried Leibniz la invención del cálculo diferencial e integral. ¿Es cierto que este le envió a aquel una monografía en la que planteaba la cuestión para que Newton la hiciera conocer en Inglaterra, que este dijo que el trabajo se le había extraviado, pero que apareció en un cajón de su escritorio, luego de su muerte? Si eso es cierto, prueba que la genialidad no siempre es incompatible con las canalladas. Más allá de esto, entrevisté a Newton porque a partir de 1696 y hasta su fallecimiento tuvo a su cargo la Casa de Moneda de Inglaterra.

-Después de Albert Einstein, ¿qué queda de sus contribuciones científicas?

-Linda manera de comenzar una conversación. Me permito sugerir que la mecánica clásica permite solucionar la enorme mayoría de los problemas que enfrentamos los seres humanos, de manera que los aportes de Einstein complementan los míos. No soy un experto en la historia del análisis económico, pero seguramente que -en contra de lo que se afirmó en Una mente brillante, basada en la biografía de John Forbes Nash- este último no dio por tierra todo lo que habían enseñado Adam Smith y sus seguidores.

-¿Qué relación existe entre la Casa de Moneda y el Banco Central en cada país?

-La Casa de Moneda es una imprenta muy especial, porque tiene un solo cliente: el Banco Central. Es difícil imaginar hoy un país que no tenga Banco Central; en cambio, algunos de ellos no imprimen localmente sus billetes, sino que utilizan los servicios de empresas privadas especializadas en el negocio. En mi época, la Casa de Moneda no era una imprenta, porque las monedas eran de oro y plata, pero la diferencia con el Banco Central sigue siendo vigente.

-¿Cuál es esa diferencia?

-Los billetes no entran en circulación cuando salen de la Casa de Moneda, sino cuando salen del Banco Central. Y lo hacen a través de tres canales: el externo, cuando el Banco Central compra dólares; el público, cuando el Banco Central compra títulos emitidos por el Tesoro, y el financiero, cuando el Banco Central realiza operaciones de redescuento. Los tres canales son reversibles: la base monetaria se reduce cada vez que el Banco Central vende dólares, el Tesoro le recompra los títulos o los bancos comerciales cancelan los redescuentos.

-Perfecto, pero hoy me interesa hablar del proceso de denominación y diseño de los billetes.

-La de la denominación de los billetes y la de su ilustración son dos cuestiones diferentes. Comienzo por la primera. Para facilitar las transacciones, la denominación de los billetes tiene que estar relacionada con los precios. Es una barbaridad que, por efecto de aumento de los precios y la negativa de las autoridades a emitir billetes de mayor denominación, los bolsillos, las billeteras y las carteras tengan que aumentar de tamaño, y que perdamos tiempo contando gran cantidad de billetes al comprar o vender algo, comprometiendo además la operatoria de los cajeros automáticos.

-La creación de billetes de mayor denominación ¿no genera expectativas inflacionarias?

-Los argentinos padecen inflación autóctona desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Lo cual implica que tienen suficiente gimnasia como para pensar que resulta más inflacionario pagar $20.000 con cuatro billetes de $5000 cada uno que con 20 billetes de $1000 cada uno.

-La otra cuestión es cómo ilustrar las diferentes denominaciones de los billetes.

-Uno de los principales desafíos de quienes diseñan billetes consiste en complicarle la vida a los falsificadores, que en mi época fundían metales y ahora imprimen papeles. Si le presta atención a un billete emitido en su país, además de decir Banco Central de la República Argentina e indicar no solamente la denominación y el número de serie, aparecen dibujos de personas o animales, marcas de agua, firuletes, etcétera. Eso es para tratar de que el monopolio de la emisión quede en manos del Estado.

-La cuestión de la falsificación no es igual en su época que en estos tiempos.

-Efectivamente. Los beneficios de la acuñación, como se denomina la diferencia entre lo que puede comprar una moneda y el costo de fabricarla, son mucho mayores cuando el dinero es de papel que cuando se utilizan monedas de metales preciosos. En mi época, un falsificador honesto ganaba por fabricar monedas, sin hacer trampas con su contenido de oro y plata; uno deshonesto, con el reemplazo de metales más valiosos por otros menos valiosos. Los primeros, ¿eran realmente falsificadores?

-¿Dice usted que la ilustración de los billetes es irrelevante desde el punto de vista monetario?

-Así es, ¿o usted cree que los argentinos se desprenderían más rápidamente de un billete de $100 si en un anverso apareciera un animal que si apareciera José de San Martín? Pruebe lo que digo: pregúnteles a sus amigos qué ilustra hoy el anverso de los billetes de $500. La mayoría probablemente no lo sepan, lo cual no quiere decir que no los usen.

-En el anverso de los billetes de 20 libras esterlinas aparece Adam Smith.

-Quizás, emocionados, algunos economistas guarden algún billete como recuerdo, aunque no le recomendaría al Banco de Inglaterra que confíe mucho en esto cuando tenga que calcular demanda de libras esterlinas. A propósito: le recuerdo que Smith era escocés. ¿Qué pasará el día en que en Escocia triunfe un referéndum separatista? ¿Seguirán las libras esterlinas mostrando la cara de un extranjero, o el Banco de Inglaterra procederá al reemplazo de los correspondientes billetes?

-A propósito de esto último: las nuevas autoridades del Banco Central quieren reemplazar los billetes que muestran animales por las caras de algunos argentinos ilustres.

-Seguramente que se generará un acalorado debate, a partir de la aparición de todo tipo de propuestas. Lo que hay que aconsejar al respecto es que los nuevos diseños no reemplacen a los existentes de la noche a la mañana. No solamente porque toma su tiempo diseñar e imprimir los nuevos billetes, sino porque, además, sería un gasto extra, innecesario, en un momento en el cual el país está haciendo un ajuste. Los tienen que reemplazar de manera paulatina, a medida que los billetes en circulación se vayan desgastando por el uso.

-Don Isaac, muchas gracias.

Fuente: La Nación