Argentina: Un país en permanente estado de stand by

Por el Cr. Gustavo Peretti

23-05-2018 – Analizando la situación de días anteriores, con todo lo acontecido en Argentina, con la corrida bancaria que terminó en una nueva solicitud de un crédito stand by al FMI se me ocurrió escribir acerca del punto en el que constantemente se encuentra nuestro país por cuestiones políticas y económicas.

Esto es así porque ya promedia el tercer año de gobierno de Mauricio Macri y el país no ha podido aún cambiar radicalmente todo lo negativo que ha venido mostrando a lo largo de los últimos cincuenta años.

Lamentablemente desde el punto de vista cultural tanto la población como la clase política no ha entendido o no quiere entender la necesidad que tiene el estado de transitar hacia un equilibrio económico, político e institucional como única forma de ser creíbles y poder crecer de forma sostenible.

Pareciera que otra vez el país ha entrado en una meseta, sin certezas y esperando lo que pasa con las negociaciones con el FMI, con la incertidumbre constante de no saber que va a pasar el año próximo, en el que nuevamente hay elecciones.

La Argentina en su historia reciente ha sido siempre pendular y no ha logrado generar continuidad en las políticas de los distintos gobiernos que han comandado su destino. Hemos pasado por diversas líneas ideológicas y de pensamiento de una forma casi esquizofrénica, con distintas maneras de enfocar y llevar adelante políticas de suma importancia para su desarrollo político, institucional y económico.

Toda esta situación nos lleva a ser impredecibles, con políticas y modelos económicos de corto plazo, a estar llenos de incertidumbre acerca de cual puede ser el norte del país de acuerdo a quien gane un proceso electoral; rumbo que puede llegar a durar solo cuatro años, si la sociedad no esta de acuerdo con su forma de gobernar y decide pegar un brusco volantazo hacia un gobierno con ideas totalmente opuestas al anterior.

Ese es el verdadero riesgo país de la Argentina, la constante incertidumbre sobre lo que puede pasar en el futuro, el principal obstáculo para desarrollar un proceso de inversiones genuino que nos conduzca hacia un crecimiento vigoroso de la economía, que nos lleva a pensar que en cualquier momento alguien pueda cambiar el sistema jubilatorio, las reglas de juego de las políticas cambiarias, tributarias, societarias, regulatorias de servicios, etc. y hacer que lo que en algún momento resultaba rentable, de la noche a la mañana deje de serlo.

Hay que sumar además a la burocracia, la ineficacia de la justicia, una anacrónica legislación laboral, un sindicalismo malicioso y una maraña de obstáculos para aquellos que quieren invertir y hacer las cosas bien.

Este conjunto de cosas, a las que seguramente se le pueden añadir muchas más, nos muestran por qué nuestra nación permanentemente se encuentra en stand by, sin despegar definitivamente, siempre en la espera y en la espectativa de procesos electorales que den como resultado gobiernos que regulan sus actos únicamente a aquellos que consideran políticamente correctos, tratando de evitar costos políticos, porque deben prepararse para una nueva contienda electoral cada dos años.