Algunas consideraciones sobre el impuesto a la renta inesperada

Por el Cr. Gustavo Peretti

21-04-2022 – Esta tarde me puse a leer acerca del impuesto a los beneficios extraordinarios (ese es el nombre correcto del impuesto que impulsa el Ministro Guzmán), en el libro del Profesor Dr. Eulogio Iturrioz, que utilizaba cuando cursé Finanzas Públicas en tercer año de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

En este caso el gobierno plantea el impuesto a aquellas empresas que hayan ganado más de $ 1.000 millones, pero es correcto plantearlo así?; porque dicha suma puede ser extraordinaria o no, según distintos parámetros de medición respecto al capital invertido y a la subjetividad de establecer cual es un nivel de ganancia razonable y cuál es considerada extraordinaria.

En tal sentido Iturrioz expresa las distintas formas de establecer si una ganancia es extraordinaria o no; una de ellas es que supere un determinado porcentaje del capital que lo produce, porcentaje que vendrá a constituir el beneficio normal de una inversión y al que lo supere será considerado extraordinario; otra forma supone considerar extraordinario al beneficio que excede al obtenido por la empresa en un determinado período anterior en relación con el capital invertido.

Aquí el primer gran problema del proyecto del gobierno, que determina una ganancia extraordinaria en valores absolutos, sin tener en cuenta la relación con el capital invertido.

Por otro lado qué se define por rendimiento razonable, según Iturrioz podría definirse como aquel que asegura la permanencia de la empresa dentro del ramo elegido, es decir que aunque no se superara ese rendimiento, lo mismo continuaría en actividad, pero indudablemente este concepto es de aplicación para cada caso en particular y es variable según las empresas, debiendo para ello establecerse distintos porcentajes según el ramo de actividad a la que se dedique; además el concepto teórico de rendimiento normal para una empresa es variable en el tiempo por lo que el porcentaje definido debería ser reajustado periódicamente.

Vemos lo difícil que es establecer cuando un beneficio es razonable y cuando pasa a ser extraordinario, ya sea planteándolo como un valor absoluto, como un porcentaje sobre el capital invertido o comparándolo con beneficios obtenidos en el pasado.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el beneficio obtenido ya paga impuesto a las ganancias, por lo cual este nuevo impuesto aumenta el impuesto efectivo que se paga, que en la Argentina es del 35%, siendo ya una tasa mucho más alta que la de países vecinos, agravando aún más la presión tributaria y constituyendo un elemento más para que los inversores no elijan a la Argentina para hundir capitales en actividades productivas.

Por último es importante resaltar que este tipo de impuestos es una imposición de emergencia, pero carece de sentido que se transforme en un impuesto permanente, cuestión que ya sabemos suele ocurrir en nuestro país.