Agustín Salvia: «Más que por la pandemia, es un efecto de la pérdida de poder adquisitivo»

El director del Observatorio de Deuda Social de la UCA analizó el dato de pobreza difundido por el INDEC y realizó un diagnóstico de lo que puede ocurrir durante este año.

01-04-2021 – Periodista: ¿Cómo analiza el dato de pobreza que difundió el INDEC?

Agustín Salvia: Hay que tomar en cuenta con cuidado la cifra. Hay que entender que el tercer trimestre, de acuerdo a la base de datos del INDEC, dio un 38,9% de pobreza, lo cual este 42% es el promedio entre ese 38,9% y un eventual 45% en el cuarto trimestre. Estamos cerrando el trimestre con un 45% de pobreza.

P.: ¿Este aumento se explica, sobre todo, por la pandemia?

A.S.: No sólo se explica por el covid, porque diríamos que en el cuarto trimestre el efecto aislamiento quedó reducido. Quedaron las secuelas, pero ya hubo reactivación de la industria y la construcción, y del sector informal. Sin embargo, el nivel de empleo quedó todavía 3 puntos por debajo del nivel previo. Y los salarios perdieron en términos reales producto de la inflación. Entonces, el efecto que estamos viendo es por la falta de creación de empleo, con una recuperación parcial, y estamos visualizando la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Un deterioro en los salarios reales y precarización del empleo formal.

P.: En el corto plazo, ¿se puede dar una recuperación en estos factores?

A.S.: No parece estar cambiando sustantivamente. Más allá de que ahora vengan paritarias o una devolución de Ganancias, eso nos creará una burbuja de consumo, que eventualmente ayudará a la reactivación, pero no hace sostenible un plan de inversiones, ni desarrollo con inclusión.

P.: Es decir que este número va a ser difícil de reducir.

A.S.: En el mejor de los escenarios, con momentos de aguinaldo y asistencia producto del impuesto a las Ganancias podrá bajar al 38%, pero su valor natural estará de 40% para arriba.

P.: El dato 57,8% de pobreza en los menores de 14 años es el indicador más preocupante.

A.S.: Sí porque las familias que van a poder recuperar su empleo o mejorar sus salarios, en un contexto de rebote, van a ser fundamentalmente los sectores más formales. Los sectores informales, con más chicos en los espacios más pobres, tienen muchas más dificultades para afrontar una salida a través de un buen empleo. Van a seguir requiriendo de la ayuda pública, de la asistencia social. Y en todo caso de changas o actividades que no le van a dejar un salario significativo.

Fuente: Andrés Randazzo – Ambito Financiero