Aborto legalizado: «la peor pobreza que nos abraza es la de los valores»

30-12-2020 – Debo decir que la noticia me decepciona pero no me sorprende para nada… Estaba claro que íbamos por ese camino… A mi entender un camino equivocado, apoyado en las bases de lo simplista, del facilismo, de la desfachatez, de la desvergüenza. La legalización del aborto, me pone a pensar en que no paramos de profundizar la crisis de los valores, en que nos encontramos frente a la peor de las pobrezas que un país pueda sufrir, la pobreza de valores.

Me van a decir que no tiene nada que ver, pero sí tiene que ver, y muchísimo, resulta ser que hay un montón de gente luchando por vivir, ¿por ejemplo? Gente enferma de cáncer, pidiéndole a todo el mundo, reclamándole ya no se sabe a quién, que se termine la burocracia que demora el acceso a la medicación para abordar el tratamiento de diferentes cánceres, por ejemplo, el cáncer de mama, mujeres con cáncer de mama y que van por la vida reclamando a gritos que apuren porque de eso dependerá vivir un día más…

PREGUNTO, alguien ve eso, a alguien le importa, sí son mujeres, y hay también hombres.

Por supuesto, pero claro, inmersos en los intereses individuales, en esta sociedad que vivimos antes tienen que ver quien sos, que género tenes, cuál es el patrimonio con el que contás, dónde vivis y mucho más.

NO SEÑORES, necesitamos un país en el que hablemos de ciudadanos. De personas, de talentos, de educación, que busquemos un norte que nos encamine hacia el camino de los valores.

Las leyes, las normas, y además, aún con todos sus enfoques particulares, la moral y la ética, tanto como la religión han tenido una función clave para ordenar, para marcar un norte, para establecer un camino, sí, para establecer sanciones ante conductas antisociales, para armonizar los derechos entre personas que conviven en una sociedad, y lo otro, para hacernos reflexionar sobre el bien y el mal.

Miren, todos somos seres humanos, y recordar que errar es humano, y saber que la comisión de los errores existe, es reconocerse como tal, en nuestra propia naturaleza. Y ¿qué pasa ante los errores? llegan las consecuencias, las sanciones legales, o la condena social, que te pone a repensar en esos errores para transformarte, para volverte mejor.

En nuestra actual sociedad global, hay quienes quieren hacer que la religión vaya pasando a otro plano, es decir, alejarla de la forma de pensar y de vivir. Hay un filósofo que comentaba que su mamá le había inculcado la idea de Dios como un observador constante de sus conductas, y entonces decidió ser ateo argumentando que un hombre que quiere ser complicado no admite un testigo semejante.

Pero volviendo al tema del aborto, por qué no dejan de inventar con el tema de que «las pobres y las pobres, que las familias pobres o las mujeres pobres son las que más quieren o necesitan abortar», sí en verdad, son ellas, las que más quieren a sus hijos, si uno escucha a cualquier sociólogo, entenderá que la riqueza de estas mujeres, el patrimonio de estas mujeres son sus hijos. Los quieren, los cuidan… Los defienden a morir… Entonces, el tema de la pobreza, me parece que es a los fines de conmover y a usar esta clase social para la construcción de relatos que poco tienen que ver con la realidad.

Para mi, el tema debe pasar por educar para que cada persona pueda tener una vida sexual plena, en la que no solamente sepa cómo no embarazarse y prevenir enfermedades de transmisión sexual, sino además para que se construya en la idea familiar. Es hermoso tener una familia. Pero claro, no solamente es hermoso, es un compromiso, es una responsabilidad, es hacerse cargo. Es lo simple y bello y es lo complicado.

Dejemos de aspirar cada vez más al facilismo, a la construcción de la desfachatez, de la desvergüenza, del mundo en el que todo da igual. Yo no quiero eso para mis hijos, sí por supuesto, no estarán libres de nada, se podrán equivocar seguramente…

Pero los adultos debemos enseñar bien. Porque una cosa son los resultados de mal aprendidos y otra cosa son los resultados de los mal educados y ahí cada uno sabrá de qué lado de la vereda se paró.

Lic. Silvina Tissera

Comunicadora Social-Periodista