A 129 días de la cuarentena ¿alguien plantó el árbol y leyó un libro?

28-07-2020 – Allá por Marzo, el viernes 20,  nos dijeron “Quedate en casa, cuídate y cuidanos”, léete un libro nuevo, planta el árbol que tenes pendiente, jugá con tus hijos, aprovechá tu tiempo libre…

Nos emocionamos con el poema del año 1800 de aquella peste que los puso a todos adentro, supuestamente igual que ahora, en el que la reflexión daba cuenta de que la gente se reconocía en sus aspectos negativos y se volcaba hacia el camino de las bondades.

Pensamos, quizás de manera ingenua, qué haremos todo este tiempo adentro y hasta fantaseamos con días de descanso buscando alguna alternativa para estar entretenidos.

Quizás, allá por el 1800 los salvo que no había tanta tecnología, porque nos relatan que la gente descansó y se conectó con su ser más profundo y extrañó tanto que aprendió a amar más que nunca.

Pero la pandemia del 2020, nos encontró inmersos en el mundo 4G, distanciados físicamente pero igualmente conectados, informados y por momentos sobreinformados, a veces llenos de odio y otras veces un poco más esperanzados.

A veces solidarios, a veces criticando. Pero siempre, todo expuesto en las redes sociales con todo el mundo opinando.

Lo que sí, no nos encontró nunca leyendo el libro porque aún no tuvimos tiempo, es más, el árbol sigue esperando a ser plantado, porque de repente, nos toco hacer lo de siempre más lo que nunca nos hubiéramos imaginado, en nuestras nuevas rutinas diarias en casa.

Que levante la mano, el que tuvo tiempo libre en esta cuarentena, si te metieron por la computadora o desde el celular, la escuela, el homeoffice, la clase de danzas, de ingles, más reuniones extraordinarias de trabajo y videoconferencias que van desde política-economica hasta de qué lado es mejor dormir en la cama.

Pensamos, qué son quince días adentro, no se quejen, quedémonos en casa, dale, sacate la foto y ponele hashtag “yo me quedo en casa” y publicala en el Facebook así le damos me gusta.

Y así fueron pasando los días, los primeros quince días se convirtieron en 30, después en 45, en 60, en 75, en 90, superamos los cien, y ya perdimos la cuenta de esta cuarentena cuyo nombre no encajó nunca en la cantidad de días de aislamiento obligatorio.

Hoy mirás a tu alrededor, y pensas que de suerte nomás no te toca, porque cada vez son mas los infectados, y sentís que querés hacer otra cosa, tener otra vida, pero aunque te pesa, aunque no lo quieras reconocer, en el fondo de tu corazón, sentís que no te queda otra, que tenes que quedarte, porque queres estar sano y queres cuidar a los tuyos.

Es verdad, posiblemente no podamos evitar seguir discutiendo por los temas que nos preocupan, pero es importante que pongamos nuestro granito de arena, aplicando las medidas que ya todos conocemos…

Mientras tanto, recemos para que Dios y la Virgen nos cuiden… Y roguemos que sea verdad, que “no hay mal que dure cien años”, lo que sí, dejemos de sobrecargarnos de cosas en casa porque, lo que sí, tal como –también lo dice el refrán- no creo que haya cuerpo que lo resista.

Lic. Silvina Tissera

Comunicadora Social- Periodista