Euforia en «los mercados»: ojo con el sobreajuste

Por Juan Carlos de Pablo - Economista

23-06-2019 – Que Alberto Fernández acompañe a Cristina Fernández de Kirchner en una fórmula, de cara a las elecciones de octubre próximo y, sobre todo, que Miguel Ángel Pichetto acompañe a Mauricio Macri en otra de inmediato aumentó de manera notable los precios de las acciones y de los títulos públicos, y redujo el del dólar. Pero, que se sepa, no subió de manera proporcional el precio de las maquinarias y de los camiones. ¿A qué se debe esta asimetría y qué cabe esperar en el futuro?

Le trasladé el interrogante al alemán Rudiger «Rudy» Wilhelm Dornbusch (1942-2002), profesor en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, Estados Unidos, especialista en macroeconomía de economías abiertas y autor (junto con Stanley Fischer) de exitosos libros de texto pertenecientes a la generación posterior al escrito por Paul Anthony Samuelson. Visitante frecuente de la Argentina, solía sorprender a las audiencias locales con información muy detallada. Ocurre que trataba de llegar al país un día antes de cada conferencia para cenar con algunos colegas y decirnos: «díganme todo», complementando lo que ya sabía.

-En 1976, cinco años después de que Estados Unidos declaró la inconvertibilidad del dólar, interpretaste la volatilidad de los tipos de cambio en una monografía que Kenneth Saul Rogoff calificó como «una de las más influyentes en economía internacional». ¿Cuál fue tu explicación?

-Los mercados cambiarios, bursátiles y de títulos públicos absorben de manera instantánea las novedades políticas y económicas, mientras que los mercados de bienes y de factores productivos lo hacen paulatinamente. A raíz de esto, la modificación inicial de las cotizaciones de las monedas exagera la modificación final, en otros términos, se produce «sobreajuste» ( overshooting).

-Dame un ejemplo numérico.

-Supongamos que, como consecuencia de una noticia política, el nivel de equilibrio de un precio pasa de 10 a 20. Si se trata del precio de uno de los mercados que se ajustan de manera instantánea, probablemente el precio salte inicialmente de 10 a 30 y luego caiga a 20. En otros términos, no vuelve a la posición inicial, pero cuando el resto del sistema económico termina de absorber la nueva realidad, se achica la diferencia inicial.

-Suena a hábil aplicación de un principio general.

-Así es. Te lo voy a mostrar con un ejemplo alejado de los mercados cambiarios y bursátiles.

-Te escucho.

-Pensemos, por ejemplo, en el dueño de una pizzería, quien en función de su demanda tenía un horno de determinado tamaño, operaba en un salón con cierta cantidad de mesas, en el que trabajaban determinado número de asalariados. Pues bien, un día se le duplica la demanda, y no de manera circunstancial, como le ocurre a la demanda de gaseosas frente a la iglesia de San Cayetano cada 7 de agosto, sino de manera permanente. ¿Cuál es entonces la reacción del pizzero?

-Vos decime.

-Encarga un horno más grande y alquila el negocio de al lado, para agrandar el salón, además de lo cual toma más empleados. Pero como sabe que tanto la construcción del nuevo horno como el acondicionamiento del nuevo salón llevan tiempo, no solamente toma más gente para ayudar a amasar las pizzas y atender las mesas, sino también para entretener a quienes tienen que esperar más tiempo, dados los tamaños originales del horno y el salón. Por ejemplo, a un mago, a quien ordena la cola, etcétera.

-¿Dónde está el sobreajuste?

-En el hecho de que cuando se instale el nuevo horno y se habilite el salón más grande, los servicios del mago y de quien ordena la cola no serán necesarios. De manera que la cantidad de personas que trabajan en la pizzería terminará siendo mayor que la original, pero no tanto como en el primer momento.

-¿Qué se desprende de esto?

-Que si en algún momento los precios de las acciones y los títulos vuelven a caer, o el precio del dólar a subir, esto no tiene que ser interpretado como un fracaso, sino como el hecho de que el resto del sistema económico se terminó de ajustar a la novedad.

-Dame un ejemplo de esto.

-Si la percepción de que la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner no gana lleva a algunos a comprar más títulos públicos, y a otros a no venderlos, en algún momento a alguien se le va a ocurrir vender alguno de sus títulos para comprar una máquina y agrandar su fábrica, o modernizar su oficina. Así como los primeros que compraron títulos y acciones fueron quienes se beneficiaron más, quienes compren máquinas antes que los demás también las podrán adquirir a menor precio. La excesiva prudencia también tiene sus costos.

-Hablás de efecto instantáneoen los mercados de monedas y de títulos, pero ¿es tan así?

-En esos mercados las decisiones son mucho más rápidas que en otros. Instantáneo quiere decir que nadie desperdicia información, aunque puede haber alguna demora por cómo se procesa la noticia, y también porque existen los comportamientos de manada. Además de lo cual la realidad no se agota en una noticia, por más importante que esta sea, de modo que con el correr del tiempo las cotizaciones estarán sujetas a muchas otras novedades.

-Inolvidable Rudy, muchas gracias.

Fuente: La Nación